miércoles, 24 de abril de 2013

Joan Baldoví contra el Emperador Desnudo


Chaqueta fuera, corbata fuera, camiseta roja y pocos pelos en la lengua. Eso es lo poco que ha necesitado hoy Joan Baldoví para sacar a la luz las vergüenzas del Congreso de los Diputados, que no las suyas propias. Hoy, los ciudadanos miramos la risa contenida de la bancada popular y la falsa indignación de Jesús Posada con la vergüenza con la que se mira a ese grano mal explotado delante de un espejo de demasiados aumentos o, en este caso, una cámara de televisión con entrada de audio. 

La risa tonta de los trescientos y pico diputados que miraban el streptease de Joan nos recuerda que la clase política vive dentro del corsé de las apariencias y de la hipocresía. Hoy, sus señorías son los vecinos de ese pueblo de los años cincuenta que ven a una chica con una falda que apenas llega a sus rodillas y no pueden contener su indignación. Y, detrás de la indignación, sólo se esconde la envidia del reprimido, envidia, en este caso, por la libertad de decir lo que todos pensamos y nadie dice en el hemiciclo. 

La libertad que Joan Baldoví ha tenido para jugar con la ropa contrasta con aquel vacuo discurso, la legislatura pasada, sobre si corbata sí o corbata no. Aprovechar así los noventa segundos que la democracia española permite a un diputado del Grupo Mixto es una forma de señalar al Emperador Desnudo. En la camiseta roja y en la corbata por las orejas muchos vemos hoy un grito de guerra. Un grito por la libertad de expresión, por la libertad de decir las verdades a la cara, aún con una televisión delante. Libertad que sus señorías han perdido y que envidian en secreto, víctimas de sus listas cerradas, de su cadena de favores y de sus corruptelas endémicas. Diputados paletos de ese pueblo oscuro y cincuentero que es, hoy, el Congreso de los Diputados. 

martes, 9 de abril de 2013

Fracking vs. sol y viento, la visión del ministro Soria

Jose Manuel Soria, ministro de industria y turismo

A veces hablamos de los miembros de un partido político y somos incapaces de distinguir a unos de otros, por lo que vaya por delante mi reconocimiento al Partido Popular de Cantabria en su iniciativa de prohibir el Fracking en la Comunidad Autónoma. Además, por una vez y sin que sirva de precedente, se consigue la unanimidad de todo el espectro político y se avanza así un paso de gigante en la difícil misión de concienciar a la ciudadanía de los peligros de la fractura hidráulica.

Y dicho esto, quiero hablar de las recientes declaraciones del ministro Soria, que ha saltado a la escena anunciando la incorporación del fracking a la agenda política, no sólo como algo que no es necesario desterrar de nuestros suelos, sino como algo digno de potenciar y de incentivar para no perder la carrera energética.

El argumento es pobre como ninguno y huele de lejos. Soria se permite compararnos con Estados Unidos y anuncia que gracia al fracking se puede ser autosuficiente y exportar energía. Esto, dicho por un gobierno que no duda en prostituir nuestros recursos naturales en pos del clásico pelotazo, no es más que retorcer y desfigurar la verdad, tergiversación en estado puro, por no decir demagogia. Porque cuando el consumismo de nuestra sociedad ha devorado en unas pocas décadas los todos los combustibles fósiles y todos los recursos que ha tenido a mano para construir una sociedad insostenible y peligrosa, ponerse ahora a buscar gas debajo de las piedras (literalmente) para que el tren no deje de rodar refleja la visión miope y chapucera del gobierno en política energética. Y da una pista de cuál es el futuro al que quieren dirigirnos, si es que nos dejamos.

La autosuficiencia energética, y esto hay que tenerlo claro cuanto antes, pasa por las energías renovables. Por el Sol, el viento y el mar. La autosuficiencia energética pasa también por la investigación y por la innovación tecnológica, por la eficiencia y por la reducción del consumo a unos niveles saludables. En un país maltratado por la administración en cuestión de energía eólica y fotovoltaica, hace tan sólo unos días, las energías limpias suponían la fuente del 40% del total del consumo eléctrico nacional. Contaminar el subsuelo y provocar terremotos no es el camino para llegar a ningún sitio, sin ir más lejos, en la ejemplar América, o en la vecina Holanda, se apunta al fracking como la principal causa de algunos terremotos de más de 5 puntos en la escala Richter. Apostar ahora por el fracking es una forma hortera de negar la realidad de este país y seguir protegiendo los bolsillos de unos pocos.

Cuando dice el ministro, en definitiva, que no podemos permitirnos el lujo de perder carreras, no tiene en cuenta que una carrera tan importante como la de la energía no se gana mirando al siglo diecinueve, sino a las posibilidades que nos depara el futuro y a lo que podemos exigirle todavía a nuestra propia tierra. Quedan caminos por explorar sin que mañana tengamos que pagar la enorme factura de un suelo devastado, de unas aguas sucias y de más gases invernadero expulsados a una atmósfera ya bastante contaminada. Llenarse la boca, como hace el ministro Soria, hablando de un modelo energético seguro, equilibrado y sostenible desde el punto de vista ambiental, pero supeditarlo a que sea económico, es llenarse mucho la boca de palabras vacías. Es ser un pobretón política e intelectualmente.

Y ahí que van, de tapado y de perfil, casi con pasamontañas pese a su mayoría absoluta. Al igual que con la Ley de Costas, al igual que con aquella ley a la carta que mandaba a Ibarretxe a la cárcel hace unos años si se atrevía a convocar el famoso referéndum. El PP legisla de puntillas y sin que nos enteremos, a través de enmiendas en el Senado y de disposiciones adicionales segundas y terceras, en esta ocasión en un proyecto de ley sobre los sistemas eléctricos extrapeninsulares. El sumun en transparencia y participación ciudadana. Sólo apto para catedráticos del BOE.

Hoy más que ayer, la derrota total, económica, política y social a la que nos conduce el gobierno de Mariano Rajoy y del ministro Soria se cierne sobre nuestras cabezas. Nos va a costar décadas y muchas manos ayudando el recuperarnos de una de estas. Nos va a suponer empezar otra vez desde cero, y eso en el caso de que sea reversible. España puede no ser capaz de superar otro pelotazo como el que nos ha llevado a esta situación de crisis desgarradora. Urbanizaciones vacías en todo el litoral mediterráneo y seis millones de parados dan fe de ello. Así no.

Por lo menos, hoy, alguien ha hecho lo correcto y nos puede servir de modelo. Hoy no llueve en Santander.


jueves, 4 de abril de 2013

López Aguilar, el Friki

lopez aguilar PSOE

Tenía a López Aguilar como una de las pocas caras “salvables” de un PSOE a la deriva, que ya es decir. Compartimos Colegio Mayor en Granada, laico y público, aunque con un par de décadas de diferencia. También compartimos Facultad y formación universitaria (es licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas). Su currículum, al igual que su carrera política, ocupa varios folios y no es el de un cualquiera, aunque ahora ande un poco castigado en el Parlamento Europeo, ese sitio donde se decide el destino de Europa y que PP y PSOE sólo usan de guardería, de asilo o de congelador para los que no están en condiciones de batirse el cobre en las arenas nacionales.

Podría decirse, si eso es posible en un miembro de la decrépita cúpula del PSOE, que López Aguilar es un tipo que me cae más o menos bien. Sus declaraciones y sus actos son, habitualmente, algo razonable con lo que puedo estar de acuerdo. Por eso no me gusta que se pegue patinazos como el de hoy en una entrevista para el diario Público. Entre otras cosas, dice el ex ministro, que hay que votar, pero no a candidaturas frikis o nihilistas. Para que no haya dudas cito:

 “No votar y limitarse a expresar cabreo en la calle o en las redes no va a cambiar esa correlación de fuerzas, ni va a cambiar esa política. Hay que votar, y no a candidaturas frikis o nihilistas que son una nueva forma de populismo.”

El resto de la entrevista es una demostración de alguien que dice querer cambiar las cosas pero que no sabe salirse de la línea marcada por la férrea disciplina de partido. Mediocre en el mejor de los casos.

Y la verdad es que me gustaría que el líder de los socialistas europeos midiera mejor sus palabras. En un país con seis millones de parados y un problema endémico de corrupción política lo único friki es volver a votar al PP o al PSOE. Porque votar una vez cada cuatro años a los que han destrozado nuestra democracia es lo único que no nos va a sacar de esta crisis que se parece tanto a una montaña de lodo. Todo lo demás, incluyendo el cabreo en la calle y en la red, suma. López Aguilar es una decepción más de una larga lista, la apuntamos y vamos a por la siguiente. Queda mucho en la lucha por recuperar este país.

miércoles, 3 de abril de 2013

Un 3 de abril cualquiera en España


Las noticias se precipitan y una ocupa inmediatamente el lugar de la anterior. Cifuentes se calienta contra la PAH y los llama terroristas. Ahora parece que identificar a esos 300 anónimos congresistas, que viven la dolce vita del parlamentario español en el más oscuro silencio, merece una comparación, más que gratuita, con poner una bomba en el Hipercor o con secuestrar a Miguel Ángel Blanco, por poner un par de ejemplos. Como ETA está de retirada y ya da poco juego, la delegada necesita un nuevo enemigo: a falta de vascos independentistas, buenos son los pobres sin techo.

Hablando de pobres sin techo, o casi, el Presidente Valcárcel, sempiterno en Murcia y desconocido para la gran mayoría, se desmarca con una declaración patrimonial surrealista y grotesca, digna de una película de los Hermanos Marx: una casa por aquí, con hipoteca claro, un coche por allí y 122 euros en la cuenta corriente. Si dice la verdad, hay que empezar a buscar ya mismo a sus testaferros, si miente no pasa nada. En este país, si mientes, nunca pasa nada.

Otra que miente, probablemente, es la Infanta Cristina, y a que jure decir la verdad la han llamado en Palma para final de mes, que ya era hora. Cristina Federica no puede dimitir porque sólo es infanta de España, y su padre tampoco claro, pero para ser Don Juan Carlos el Rey de todos los españoles se ha calentado como cualquier hijo de vecino y le ha tirado una buena tunda a la independencia judicial. A lo Belén Esteban: “¡No me toques a mi hija!”

Y para terminar, el “plasmado” de Mariano Rajoy, presidente interino del país entre que lo reformamos, ha vuelto hacer un ridículo mediático de primer nivel, me imagino que por no pegar un patinazo, también de primer nivel, al más puro estilo Cospedal. Pero como sin preguntas no hay cobertura, del presidente casi mejor que ni hablamos. Salvo para pedirle, una vez más, que dimita. 

P.D. Por no hablar de Jose Maria Aznar y la carrera que le financiamos entre todos en el Golf profesional...

martes, 19 de marzo de 2013

La Neurosis del PSOE


Muy nervioso por las encuestas y dando bandazos a golpe de titular, el PSOE, personificado en dos de sus gerifaltes, Rubalcaba y Vázquez, ha decidido que quiere jugar un rato a eso de las primarias para elegir candidato en Galicia. Lo anuncian como si esto de la participación y la democracia interna, por no mencionar que es obligatoria para los partidos políticos según la Constitución Española, fuese algo a lo que uno decide apuntarse un rato y de lo que luego se marcha si no le gusta, o si no le beneficia.

Las primarias experimentales, con exigencia de avales previos y sujetas a ratificación posterior, son el síntoma de un PSOE que ve cómo se le escapa el tren de la ciudadanía y que no comprende cómo ha llegado a esta situación. Alejado del poder político por méritos propios, lastrado por ocho años de gobierno caótico que terminaron en naufragio cuando intentaban ganar la orilla derecha de ese río que es la democracia, los socialistas van dando tumbos y traspiés incapaces de reciclarse a sí mismos tras treinta años de mala praxis. De nepotismo, de enchufismo y de turnismo en los cargos, con sus compadres del partido popular como cómplices del robo.

Ahora, desesperados e incapaces de remontar el vuelo, intentan adaptarse, mal y tarde, a una nueva era en la que la ciudadanía exige no sólo respuestas, sino también nuevas ideas y nuevas formas a la hora de hacer política. Lo intentan pero no les sale. En el PSOE de hoy, las grandes dosis de capital humano que un día formaron unas bases progresistas y sinceras con su ideología, se han malgastado en los escalones más bajos de la militancia por culpa de los profesionales de la silla, que han taponado cualquier atisbo de promoción interna basada en la meritocracia. Que sus mejores bazas de futuro sean Tomás Gómez y Eduardo Madina, por no hablar de una autopostulada Beatriz Talegón, dice mucho de hasta qué punto bajan turbias las aguas socialistas. Incapaces de reinventarse, lastrados por tres décadas de acumular ropa sucia, el armario huele a rancio, a naftalina.

Las primarias internas son otra cosa, al menos si se pretende que sean democráticas. Consisten en proponer una consulta honesta con las bases del partido sobre quién es el mejor candidato para liderar un proyecto consensuado por todos. La consulta a los afiliados no puede limitarse a una mera ratificación periódica de una cúpula acomodada y variopinta, sino que exige la implicación de la ciudadanía en el diseño de un ideario compartido, que beba directamente de las fuentes de la participación y de la horizontalidad y que no esté viciado de intereses ajenos, esos que habitualmente tienen los que llevan treinta años ocupando el mismo cargo y que han olvidado ya lo que significa la defensa del interés público. Cualquier intento de sobrevivir al año 2015 pasa, no solo para el PSOE sino también para otras formaciones políticas, por dejarse de experimentos caros y volver a las raíces, a la defensa de la ciudadanía y al respeto por las personas como principales actores sociales. Lo que siempre debieron ser.

lunes, 18 de marzo de 2013

La utopía de una Moción de Censura

 El último aventurero en plantear una Moción de Censura

En un rinconcito de la Constitución Española de 1978, esa joya de la transición que ya no es más que un trozo de papel mojado, se esconde un mecanismo para exigir responsabilidad política al gobierno. Se llama Moción de Censura, se regula en el artículo 113 y sólo se ha usado un par de veces en nuestra historia constitucional. Básicamente porque, salvo que te llames Felipe González y te estés postulando para presidente del Gobierno en 1980, no sirve absolutamente para nada.

La Moción de Censura viene con trampa y exige, tras la proposición de la misma por la décima parte de los diputados, la inclusión de un candidato alternativo a la Presidencia y su aprobación por una mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. Dicen de esta figura constitucional que se trata de una moción constructiva porque, en pos de la gobernabilidad, obliga a la inclusión de una alternativa viable al Presidente saliente. Pero en tiempos de crisis, de sobrerrepresentación parlamentaria y de decadencia política, ¿A quién metemos en la papeleta que inspire un mínimo de confianza?

Por su parte, pueden pasar otra docena de meses de masacre económica y de penuria laboral, con el paro rozando los siete o los ocho millones de ciudadanos y el empleo juvenil por debajo del cuarenta por ciento y Mariano Rajoy seguirá contando con una guardia pretoriana de 184 diputados dispuestos a dejarse la sangre en la silla por mantener el estatus y los privilegios. No es mal acomodo para un diputado el que le  otorga el Estado, ni el que ofrece el Partido Popular, esa empresa que tan bien trata a sus asalariados, como hemos podido comprobar hace muy poco con el caso Bárcenas.

Cuando hasta el último de los españoles reconozca al final que Rajoy mintió en campaña y que ha hipotecado nuestro futuro con el único fin de acceder al poder político; cuando hasta el último fanático y el último desinformado se den cuenta al final de que este barco parece más un submarino, todavía quedarán meses y meses de Gobierno popular, absoluto e inamovible. Un Gobierno que a este ritmo nos sobrevivirá a todos y que se alzó al poder gracias a las mentiras de un populista que dejamos pasar por verdades. Las consecuencias desangran ahora nuestro sistema social, en forma de paro, de depresión y de pobreza.

Cuando la crisis haga una muesca más en su pistola, cuando otro matrimonio de ancianos se suicide víctima de la desesperación y de la frialdad y la antipatía de un sistema político y financiero esencialmente corrupto, que nadie busque respuestas en la ley ni en la constitución, porque no las hay. Si alguien busca respuestas, que mire en dirección a las calles y a las plazas, que mire a la gente. El cambio está en las personas. 

jueves, 14 de marzo de 2013

Una foto incómoda

rajoy con los sindicatos reforma de empleo juvenil

Ha pasado desapercibida gracias al circo mediático que se ha montado en Roma con lo de elegir obispo, pero la fotografía de los líderes de los dos sindicatos más importantes del país escoltando el paso a un Rajoy en su hora más baja no tiene desperdicio. Es posible que, entre que conseguimos que dimita o no, aunque parece que va a ser que no, el pobre hombre tenga que intentar gobernar, que para eso nos creímos sus mentiras de campaña y lo elegimos. En este sentido, una reforma de empleo juvenil no es la peor idea del mundo. Pero de ahí a que la máxima representación de los trabajadores de un país con seis millones de parados le tiren un balón de oxigeno de semejante envergadura hay una gran diferencia. La diferencia entre tener y no tener vergüenza.

Un presidente, la falta de mayúscula es intencionada, que no admite preguntas en las ruedas de prensa, que no atiende a los medios más que por imperativo de la Unión Europea y que ignora el grito de auxilio de una ciudadanía que se está yendo a pique debería saber lo que es la exigencia de una huelga general continuada y del estallido de una revuelta social sin precedentes. Un presidente que es tonto o cómplice del robo y que, en todo caso, está totalmente incapacitado para gobernar, y lo está desde el mismo momento que un delincuente como Bárcenas empieza la campaña de chantaje contra la cúpula de su antiguo partido, debería sufrir todo el rigor de una clase trabajadora con la conciencia limpia y con la barriga vacía. Pero en su lugar tenemos que aguantar nosotros una vejación más: la foto de los estos dos payasetes sindicales haciéndole la gracia al jefe. Sólo les falta la nariz roja.